Arboles, arbustos, plantas, yuyos autóctonos...todo lo VERDE que se me cruce en el camino!!!
Un análisis sensible del bosque nativo.

domingo, 26 de octubre de 2014

Bauhinia variegata o árbol de las orquídeas

Hoy me voy a dedicar a una extranjera, una exótica que se desarrolla muy bien en muestro clima y es realmente hermosa: la bauhinia variegata. Aquí la conocemos como árbol de las orquídeas por el parecido de sus flores.

Tiene una floración tipo "explosión de color", es un placer ver las calles con estos arbolitos, y yo he podido identificar tres tipos de colores en una misma calle en la ciudad de Córdoba, ésta el blanca con el centro amarillo, pero hay muchas más!!!

 Es originario de la India, China, Vietnam, Tailandia, zonas de climas tropicales, es de mediano tamaño, por lo que lo hace especial para veredas, crece hasta los 6 u 8 metros, pero en condiciones de mucha humedad llega hasta los 10 metros.

Su follaje no es muy tupido, brinda una sombra agradable pero no densa. Sus hojas parecen las pezuñas de las vacas por lo cual se la suele confundir con ese árbol que si es autóctono del norte de Argentina,(del que ya haré un post).

Esta segunda variedad tiene flores de color rosa pálido con el centro fucsia. También existen de color naranja, rojo, y púrpura.

Cuando esta variedad está florecida es un espectáculo, para los que gustan de las especies románticas, esta es un verdadero ejemplo de ellas.

Otra característica de este árbol muy interesante es el color de sus troncos y ramas, es un tabaco profundo que queda muy bien con el rosa de las flores y el verde claro de las hojas.

Y esta variedad es fucsia!! De un atractivo especial, Llenará de vida, color y alegría cualquier patio, parque o vereda. La Bauhinia variegata es una hermosa especie para jardines pequeños, o como punto focal. No es invasiva, etérea, y llena de color.

No es una foto buena, mil disculpas, pero se puede apreciar el color increíble de esta flor.. Son de rápido crecimiento, les gusta el sol pleno y se adaptan a la sequía.


domingo, 19 de octubre de 2014

Feliz día Má !!


Esta glicina perteneció a mi nona, mi mamá la trasplantó a su casa y yo tengo una hijita de esta en la mía. Florece copiosamente a finales del invierno, recordándonos que hay que seguir adelante a pesar de todo. Así se transmitió el amor y respeto por la naturaleza de madre a hija. Gracias Má por TODO!!! Te quiero!

martes, 14 de octubre de 2014

Jacarandáes bellos!

El placer indiscutible que nos produce ver las veredas, jardines, parques o por que no, quienes estén en el norte de la Argentina en estos meses, en el medio de las montañas, los jacarandáes en flor es imposible de describir... sólo se lo puede SENTIR.


El color lila azulado en contraste con el tabaco oscuro de los troncos, el marrón más claro de las ramas nuevas, el tostado de los frutos, más el blanco inmaculado de las nubes son poesía para los ojos.

Imponente en su tamaño, crecen con mucha rapidez hasta los 20 metros. El tronco es sinuoso, caprichoso, hay pocos ejemplares derechitos, obedientes. Es un árbol desordenado, fuerte, temperamental, necesita mucho lugar para desarrollarse con todo su esplendor. Y si se lo damos nos regala estas flores maravillosas cada primavera.

Como buen autóctono su adaptación es excelente. Si hay agua crece sin parar, y si llegan años de sequía suspende su crecimiento pero jamás su esplendor. 
Queda bien en cualquier sitio, vereda, jardín, parque, monte, pero siempre que tenga mucho espacio. El jacarandá no va a detener su crecimiento , si tiene que levantar veredas, caños, berjas, contrapisos.... no va a pedir permiso.

 A cambio de su personalidad imponente, nos regala un aporte de color al paisaje imposible de comparar con otra especie, en tono, saturación y luninosidad!

Estas combinaciones de colores es increíble: dos verdes adelante, bastante parecidos cuando son brotes nuevos, el de la izquierda un siempreverde, el de la derecha un lapacho, el lavanda del jacarandá, jacaranda mimosifolia, y al medio el color naranja de los frutos del roble sedoso, grevillea robusta, montaña y cielo.

Una de las plagas de los jacarandáes es la cochinilla cerosa, ceroplastes grandi, esta cochinilla clava su aparato bucal succionador en las ramas más jóvenes, forman una capa protectora a su alrededor de cera y no se mueven más. Le consume la savia a la planta, la debilita, le produce desfoliación y clorosis y le otorga un aspecto lamentable. La cochililla se desarrolla bien cuando el ambiente es seco, y tuvimos años muy secos... su depredador natural es la vaquita de San Antonio, pero en estos casos tan extremos hay que aplicar quimicos lamentablemente, por ejemplo el dimetoato.

Este querido autóctono del norte de nuestro país en muy valorado como árbol ornamental en España, en las zonas con el clima caluroso y también el Africa, principalmente en Etiopía y Pretoria, en esta última hay tantos ejemplares y de tan buenos tamaños que es llamada la "Ciudad del Jacarandá".